jueves, 8 de enero de 2009

Un blog muy técnico (por del bosque)
















¿ESTO ES LO QUE QUIERES JONASITO?
Pues disfruta que es por poco tiempo, anda que no hay blogs específicos de carreritas y demás, como el nuestro... pocos, seguro.
Si quieres pon enlaces como los de la bici.






Las trampas en las carreras de orientación, o una actitud ante la vida

“Hecha la ley, hecha la trampa” se suele decir. Pero las trampas no sólo son una “travesura” hecha tanto por niños como por adultos. Muchas veces ayudan a poner de relieve la forma de ser de las personas que conforman un grupo o un equipo.

En las carreras de orientación profesionales existen unidas a cada baliza agujeradoras que marcan de forma distinta el control de cada participante, pero en las carreras de menos categoría esto no existe, y simplemente se tiene que copiar lo que aparece en cada baliza a la que se llega. He tenido la oportunidad de participar en carreras de orientación donde la gente hizo trampa aprovechando esto. Utilizaban teléfonos móviles para hablar con otros equipos formados por gente que conocían, y por lo tanto tener los datos necesarios para poder saltearse el encontrar determinadas balizas (les pasaban por teléfono las leyendas de las mismas, las que hay que anotar para demostrar que se estuvo en cada punto a ubicar).

Estas personas demostraron con esto que no comprenden el fin de toda actividad competitiva que en este caso era, además de un competencia, una práctica de estudio (el tema de estudio era, precisamente, la carreras de orientación y la orientación en sí). La competición y los torneos nunca pueden demostrar ser un fin en sí mismo, sino la consecuencia lógica de una mayor destreza, fuerza, resistencia, inteligencia, sabiduría o lo que fuere que se necesite para lograr “ser primero” en la disciplina en la que se compita.

La competencia es una forma de aprendizaje o evaluación (lo que lleva en también a un aprendizaje, o feed-back o retroalimentación interna), si transformamos la búsqueda del éxito en algo que hay que lograr a toda costa, es decir, al margen de las reglas (hacer trampa) lo que hacemos es engañarnos a nosotros mismos. Es recibir un premio que no merecemos. Es lo que lleva a muchos a la titulitis, donde lo que importa es lo que “parece” o que “nos dicen” que somos o que hemos logrado, no lo que realmente somos y hemos logrado. Lo que importa es la etiqueta, el paquete, el envoltorio, no el contenido.

Hacer trampas de forma crónica, copiarse siempre en los exámenes, por ejemplo, cuando ya se tiene edad suficiente para haber dejado de vivir de los padres (o sea, hablo de universitarios, de futuros profesionales, no de niños) indica una forma de encarar la vida desde mi punto de vista deplorable. Indica perseguir apariencias, no realidades. Indica, en definitiva, mentirse a sí mismo y a los demás.

Ah!, y si usted se dedica a organizar carreras de orientación, recuerde: no permita que los participantes lleven nada encima a parte de papel, lápiz y brújula. Y sobre todo no sugiera esto hasta último momento, para que a nadie se le ocurra esconderse por ahí un teléfono móvil o celular y evitar estos “trucos”. Puede que así les “obligue” o los convenza de cómo se debe trabajar para ganarse las cosas en serio.


1 comentario:

Anónimo dijo...

hala jonas a ver si te enteras de lo que es la orientación. vete flipando un poquito y busca carreras por la zona.
P.D. no te olvides de poner las ruedas a la bici cuando la saques de la supermaleta.. que con la emoción de coger la baliza no conoces.